El debate

Los debates son conocidos como una parte intrínseca de las instituciones democráticas desde la época de la Grecia Antigua. Es sabido que la práctica del debate estimula el desarrollo de habilidades que son necesarias para vivir en una sociedad democrática y participativa. Pero en el mundo actual no es así. El debate televisivo y también el debate político son ejemplo de cómo la herramienta se ha ido distorsionando,  en forma y en contenido. Pero no sólo eso, la sociedad española ha evolucionado hacia la no participación: no tenemos tradición dialógica ni en la vida pública ni en la privada. Por ello, en La Casa de las Palabras consideramos que hay que recuperar su práctica como herramienta de libertad.

El debate es una forma de comunicación dialógica en la que se discute en torno a un tema. Implica desacuerdo, ya que cada una de las partes que participa en él tiene o adopta un punto de vista u opinión que debe defender. Al debatir se sigue un orden preestablecido, que de manera esquemática sería la siguiente: cada participante o grupo tiene el derecho a la palabra durante un tiempo determinado y su intervención debe ser respetada por los demás participantes. Para velar por la organización de las intervenciones, existe la figura del moderador, alguien que no participa en la discusión sino que la guía. El debate puede contar con observadores o público, quienes valorarán a posteriori las intervenciones de los debatientes.

El debate como herramienta de libertad de pensamiento

El debate es una herramienta de aprendizaje flexible que permite alcanzar varios objetivos. 

En primer lugar, permite desarrollar las habilidades de comunicación al proporcionar al participante la oportunidad de exponer presentaciones preparadas, al igual que practicar exposiciones improvisadas cuando se responde a los argumentos presentados por otros durante las intervenciones. Además el debate ofrece una estructura fija: unos límites en el orden en que hablan cada uno de los participantes y el tiempo que cada uno de ellos emplea, introduciendo de este modo un mecanismo de control al proceso y de autocontrol de los hablantes.

Con la práctica del debate también se desarrollan las habilidades de pensamiento crítico durante el proceso de preparación del debate, al mismo tiempo que enfatiza la investigación y el uso de evidencias (ejemplos, datos, hechos, teorías, etc.) y requiere trabajo en equipo y cooperación entre los participantes durante el proceso de preparación y durante la realización del debate grupal.

Durante el tiempo del debate, sea individual o entre grupos, al tener que determinar la posición en un determinado tema y al tener que responder de forma rápida a los argumentos presentados por los otros, estamos obligados a hacer un “desdoblamiento”: pensar como otros, salir de nosotros mismos. Para ello, el debate requiere de la escucha activa, que no sólo supone comprender lo que el otro habla, sino también ponerse en su lugar y conectar las ideas contrarias con su propio discurso. Por otro lado, el debate es también una excelente herramienta para resolver conflictos, pues enfatiza la tolerancia y  practica la comunicación no violenta y respetuosa ante la opinión de otros.

Estrategias cognitivas y modos de pensamiento

En las prácticas de debate es posible también identificar los distintos modos de pensamiento:

✓  El Pensamiento Reflexivo: que opera combinando ideas, sentimientos, emociones, etc.

✓  El Pensamiento Analítico: que opera con datos, hechos, etc., y permite abstraer.

✓  El Pensamiento Lógico: que opera con razones y construye argumentos.

✓  El Pensamiento Crítico: que opera con preguntas y busca razones, supuestos, condiciones, etc.

✓  El Pensamiento Sistémico: que opera con datos e ideas y busca establecer relaciones de orden.

✓  El Pensamiento Analógico: que opera con datos e ideas y busca metáforas y modelos.

✓  El pensamiento Creativo: que opera con ideas y busca nuevas ideas.

✓  El Pensamiento Deliberativo: que opera con métodos y busca criterios para adoptar decisiones.

✓  El Pensamiento Práctico: que opera con información previa (datos, documentos, hechos, etc.) y permite resolver problemas.

Tipos de debate según el número de intervinientes

Nombrado en honor al filósofo, es el formato de debate más común: cada participante habla individualmente. El formato Karl Popper consta de dos partes básicas: una ronda de discursos y una ronda de preguntas, que pueden ser intercaladas de acuerdo con las necesidades del debate.

Este debate requiere preparación previa puesto que al presentar los argumentos, estos se deben sustentar no sólo con argumentaciones sino también con estadísticas, citas, pruebas, etc.

Es otra de las formas más populares de debates, el cual está inspirado en las discusiones entre Abraham Lincoln y Stephen Douglas en 1858. En este debate, participan sólo dos personas que discuten en torno a temas de índole social, (valores, principios éticos, etc.). Los oradores no requieren datos adicionales (estadísticas, cifras, etc.) sino que se valen de la lógica para presentar sus argumentos.

Este debate tiene una estructura que consta de ocho etapas: Discurso del orador A y Pregunta Cruzada al orador A;  Discurso del orador B y Pregunta Cruzada al orador B; Contraargumento del orador A; Contraargumento del orador B; y Cierre del debate por parte del orador A y Cierre del debate por parte del orador B.

Se hace con dos equipos formados por varias personas, que discuten sobre un tema o “proposición”. La proposición se presenta en un formato afirmativo que se va a apoyar a o rebatir, por ejemplo: “los gatos son mejores que los perros”. Cada uno de los miembros del equipo recibe un nombre de acuerdo con el rol que desempeñan: Primer orador, quien propone o se opone a la premisa. Segundo orador, quien contraargumenta. Y tercer orador, quien escucha, valora y juzga.

Se lleva a cabo con grupos numerosos de intervinientes. La temática a discutir es un problema que afecte a todos, por ejemplo: el cambio climático, la inmigración, la defensa de la nación, entre otros.

La estructura de este debate presenta dos rondas: En la primera ronda, un orador de cada grupo plantea cómo ven ellos la problemática, después de haberla discutido con sus compañeros y compañeras. Luego le toca el turno al orador del otro grupo. En esta fase, quien habla no puede ser interrumpido por los demás participantes. Sin embargo, en la segunda ronda, bien el otro portavoz o los miembros del otro grupo, según se establezca, sí pueden efectuar preguntas y hacer comentarios pertinentes sobre la intervención. Esta estructura está moderada por alguien ajeno al debate, sea individuo o representante de grupo. Una vez finalizadas las dos rondas del debate, un tercer grupo, que sólo ha actuado como observador, se retira a deliberar y posteriormente comunica su valoración.

Resumiendo de manera básica, el debate recoge una tradición de la Oratoria tradicional que opera siguiendo la Dialéctica de los Contrarios. Pero no debemos olvidar otras, como la que opera como un caleidoscopio, siguiendo la estructura del Diálogo Socrático. Con todo este abanico de posibilidades, emprendemos el camino…

Mujeres que debaten

Este club de debate surge de un grupo de filólogas atrevidas interesadas en aprender a debatir. Nos reunimos desde hace un tiempo para compartir experiencias profesionales y aficiones con un denominador común: nuestra pasión por asuntos relacionados con el lenguaje y la literatura. Y un día surgió la idea de practicar el debate como herramienta de libertad de pensamiento y decidimos empezar por nosotras y más tarde, quizás, abrir la experiencia a otras personas. El punto de partida fue el 8 de marzo.

La primera dinámica propuesta es “Lo uno o lo otro”. A partir de una afirmación, abordarla desde dos puntos de vista enfrentados.

FECHA: 8 de mayo 2019, a las 8:30h.
LUGAR: por confirmar.

Dinámica Lo Uno y Lo Otro

 Objetivo de la dinámica Lo Uno y Lo Otro:
– Promover la práctica del debate de una situación o tema.
– Dar la posibilidad de desarrollar un pensamiento crítico con la argumentación.
– Repensar y analizar desde diferentes puntos de vista.

Desarrollo

Esta actividad está pensada para trabajar un tema que genere polémica y abordarlo desde dos puntos de vistas  enfrentados. Por ejemplo, legalizar o no la droga, aceptar refugiado, etc. También para tomar decisiones sobre una problemática intragrupal o un conflicto.

Se ha de dividir al grupo en dos subgrupos de acuerdo al mismo pensamiento sobre la situación a debatir: los que piensan de una manera y los que piensan de la otra. Cada subgrupo deberá armar una lista de argumentos que favorezcan su posición. Es importante que solo argumenten positivamente sobre su punto de vista sin hablar del otro. Cada equipo expone lo escrito.

En un segundo tiempo de reflexión, se deberá armar una lista con argumentos acerca de por qué no están de acuerdo con el otro punto de vista y exponerlos en una segunda ronda. Sobre esta segunda lista que armaron, deberán contradecirla intentando buscar argumentos que rebatan los argumentos contrarios.

Para finalizar se abre un tiempo de debate y discusión en grupo grande.

Ideas para el momento de reflexión y debate

¿Pudieron encontrar argumentos que apoyen la postura que sostiene el otro subgrupo? ¿Se contradicen o son complementarios con ideas que mantenían en un principio? ¿Cambiaron la manera de pensar acerca de la problemática? ¿Cuál es la diferencia entre un análisis lineal y uno complejo? ¿Cómo se aplica lo aprendido en la vida cotidiana?

Dinámica Lo Uno y Lo Otro posibilita trabajar sobre los siguientes aspectos: argumentación, retroalimentación, escucha activa, creencias, estereotipos, prejuicios, pensamiento crítico, complejidad.   

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